jueves, 17 de diciembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFIAS DE MIS VIAJES. Lago Titicaca. Perú

Llegar a Puno desde la ciudad de Cuzco es un trayecto duro. La carretera serpentea entre montañas cuyas cumbres se pierden más allá de la ventanilla del coche, una carretera que sufre los embates de los cambios bruscos de temperatura entre estaciones, y entre el día y la noche, por lo que su estado es precario y difícil de resolver. Si a eso le añades que la altitud de Cusco está sobre los 3.400 metros y que el trayecto es ascendente hasta los 3.800, os podéis imaginar cual es la sensación de cansancio y desorientación que tienes durante el viaje.
Recuerdo perfectamente las ganas que tenía de llegar a Puno. Justo al final de una curva ascendente, un mirador sobre la ciudad, ofrece una imagen sobrecogedora. La imagen de Puno, una ciudad a orillas del lago Titicaca, uno de los más extensos y situado a mayor altitud del mundo.
El lago es un inmenso hábitat para especies animales y vegetales en el que el hombre ha adaptado su forma de vida. Particularmente especial es el conjunto de islas flotantes realizadas por los Uros, islas artificiales hechas con unos juncos llamados totora y habitadas por la etnia Uru. Se trata de comunidades que viven de la pesca y la caza. Construyen no sólo las islas, sino también sus casas, establos, edificios comunales, escuelas y las barcas sobre las que se desplazan y consiguen su sustento.

martes, 8 de diciembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Premio "Nen@ tú vales mucho"

Esta mañana me he llevado una gran alegría. Una de las blogger que más admiro, Joseme Españoles, cuyo blog sigo con devoción VIAJE Y FOTOS, me ha designado para recibir el premio "Nen@ tú vales mucho", junto a otras nueve mujeres con las que comparto el gusto por el Arte, sea cual sea su manifestación, la cultura y sobre todo, nuestra pasión por escribir.


Cuando empecé a publicar las fotografías de mis viajes, a las que siempre acompaño algún texto que las sitúen en el lugar y momento preciso de la captura, nunca pude imaginar que esos tesoros personales que guardo para que mi corazón no olvide, se convirtieran en un tesoro compartido, un lugar de encuentro para tantas personas y que, entre todas ellas, pudiera encontrar a seres tan parecidos a mí, tan inquietos y hambrientos de saber. 
Mi abuela, mi musa, siempre me inculcó el amor por el saber. Ella, persona muy humilde, siempre me hablaba de las penurias de la Guerra Civil, de lo mucho que todo el mundo perdió y de las pocas cosas materiales que tuvieron continuidad tras el desastre. Pero hubo algo que perduró, que nadie pudo arrebatar a quien lo poseía, el saber. Por eso, siempre me animaba a aumentar día a día todo lo que mi mente podía acaparar, sin desfallecer, al contrario, tomando aquello como un juego, como un "Saber y Ganar" de la vida. 
A ella le dedico este premio, que no es más que la consecuencia de sus consejos. Viajar es la mejor manera de aprender sin esfuerzo, sólo observando, absorbiendo todo aquello que las circunstancias ponen a tu paso, empapándote de los ojos de las personas, de sus gestos, de sus casas, sus costumbres y el amor que sienten por lo mismo por lo que tú sientes amor.
Gracias, Joseme Españoles por tu regalo que no puedo dejar de compartir con otros blogger a los que admiro:

- Jose J. Picos Freire por El viento de mis velas
- Coia Escoda por Roda el Món i torna a Reus
- Laia Diaz por Històries d'una camera
- Marco y Macarena por Dos haciendo fotos
- Mònica Flores por El teixit de Penèlope
- Feli Gil Dávila por El objetivo de Feli
- Graciela Quiroga por Graciela Quiroga, fotografia, gráfica y diseños.
- Neus Bonet por Un món paral·lel

Os transcribo las normas que son muy sencillas, de su creadora Julia C
  • Acéptalo sólo si te apetece, sin compromisos. A mí me hace la misma ilusión dártelo. No tienes que mencionarme, ni seguirme, ni agradecerme nada.
  • Ponlo en tu blog si te da la gana, sino tómatelo como una muestra de lo mucho que aprecio tu trabajo y a tí.
  • Puedes pasárselo a otros si te apetece, la condición es que sientas que tú les dirías eso mismo si los tuvieras enfrente, Pongamos que se lo dices a diez compañeros, por ejemplo, o no.

lunes, 7 de diciembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFIAS DE MIS VIAJES. Estrasburgo. Francia.

La Alsacia es una de las regiones más bellas de Francia. Su capital, Estrasburgo, no podía ser menos. Se trata de una ciudad bellísima, en la que destacan varios barrios que le aportan, cada uno con sus características propias, ambientes muy distintos: el distrito universitario, con una de las universidades más afamadas de Europa; el financiero, con un conglomerado de entidades bancarias y empresas propias de cualquier gran urbe; el político, con el Parlamento Europeo, la Europol y la Corte Europea de los Derechos Humanos entre otras instituciones, y el núcleo histórico, declarado Patrimonio Universal de la Humanidad por la UNESCO, uno de los más bellos que he visto.
Pasear por este barrio es un placer para los sentidos, "La Petite France" es, a todas luces, un barrio encantador, plagado de casas de madera originales y rodeado de canales en los que antaño, curtidores, toneleros, carpinteros y otros muchos artesanos, ejercieron sus profesiones en gremios feudales desde la Edad Media.
Lo visitamos en el mes de julio, sufriendo una ola de calor tremenda que asolaba a toda Europa, y la verdad es que era preciso descansar a cada poco. Pero incluso con el calor, la belleza del barrio no disminuyó ni un ápice ante nuestros ojos. Los canales, los maceteros cuajados de flores, los turistas por doquier haciendo fotografías y buscando el mejor ángulo, las bicicletas apoyadas en las barandillas como si estuvieran ahí posando para las fotografías. Todo era maravilloso.
Recuerdo especialmente lo bien que me sentó un té frío con limón que tomé en una de las terrazas, mientras me abanicaba ante la observación ansiosa de otras turistas que miraban con embeleso mi abanico, suspirando por encontrar algo similar con lo que calmar el intenso calor.

domingo, 29 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Monasterio de Khor Virap. Armenia

Hablar del Monasterio de Khor Virap es hacerlo de uno de los principales signos de Armenia, ya que este monasterio tiene una importancia capital en su historia y su religión. Además, probablemente es el lugar más cercano al Monte Ararat, otro de los símbolos sagrados para los armenios, monte que contemplan desde su patria, pero que se encuentra en territorio turco, en la denominada Armenia Histórica.
El precioso monasterio se divisa desde lo lejos con la planicie plagada de viñas que lo rodea. Es un espectáculo para la vista. Tuvimos la suerte de visitarlo en un día claro que permitía ver, en todo su esplendor, el Ararat con su cumbre nevada. Se trata de un recinto amurallado, que encierra un par de iglesias, las celdas para los monjes y un patio central, construido íntegramente en toba volcánica, el material con el que se realizaban todos los monasterios del país.
La iglesia más importante por su tamaño es la de San Astvarsatsin, uno de los santos principales de Armenia. Es una iglesia al más puro estilo armenio, construida en el siglo XVII. Pero si esta iglesia es importante, no lo es menos la que se encuentra a la derecha de la fotografía. Una pequeña capilla rectangular que es el lugar de peregrinaje más relevante del país por haber estado preso San Gregorio el Iluminador, en un pozo, durante trece años como castigo por predicar el cristianismo en el siglo IV.
Cuenta la leyenda que por aquel entonces el rey Tiríades III enloqueció después de asesinar a varias monjas que venían de Capadocia, huyendo de las persecuciones de Diocleciano, entre las que se encontraban dos de las santas más veneradas por la iglesia armenia: Santa Gayené y Santa Hripsimeh. La hermana del Rey tuvo una visión en la que se le manifestó que sólo Gregorio, que estaba preso en el pozo desde hacía 13 años, podía curar al rey. Así fue, San Gregorio curó al rey, y en agradecimiento éste lo liberó y declaró el Cristianismo religión oficial. De esta forma Armenia se constituyó en el primer país del mundo en abrazar la fe del Cristianismo en el siglo IV.

sábado, 28 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Cabo de Buena Esperanza. Sudáfrica

Los que seguís mis post ya sabéis que cuándo era niña tenía una verdadera pasión por la lectura de libros que me transportaran a lugares exóticos, a latitudes desconocidas, a sitios arqueológicos de ensueño, a tribus habitadas por personas física y culturalmente tan distintas que se me antojaban casi de otro mundo. Entre mis lecturas, siempre me llamaron la atención las de los pioneros. Aquellos hombres (mayoritariamente ellos eran los que se hacían famosos, aunque en las expediciones les acompañaran mujeres valientes) que abrían rutas desconocidas, veían con sus propios ojos las maravillas de la Naturaleza y las que habían construido los hombres y regresaban, o no, a sus países de origen habiendo recogido en un diario de viaje todas las peripecias y experiencias vividas.
Si los que lo hacían a pie ya me parecían extraordinarios, imaginaos lo que significaban para mí los que tomaban un barco, sin conocer los vientos, las mareas ni las probabilidades de tempestades, y se hacían a la mar en barcos que, como la carabela, por ejemplo, no tenían quilla (todavía no se había descubierto) por lo que virar y tomar el rumbo no dependía del propio navío, sino de las corrientes marinas que te empujaran a uno u otro lugar.
Así que, entre mis imprescindibles, apuntados en la memoria como a fuego por la ilusión de la infancia y la expectativa de poder estar ahí algún día, estaba sin lugar a dudas, el Cabo de Buena Esperanza, a pesar de que tras los años he descubierto que no se trata de la punta más al Sur del continente africano, sino que ésta se encuentra a un centenar de kilómetros y tiene el nombre de Cabo de Agulhas.
Quería ver el lugar en el que los navegantes portugueses sobrepasaron el Atlántico y entraron en el Índico en el siglo XV, para imaginar lo que tuvo que representar para ellos y para la Humanidad conocer que al final de esa infinita costa del continente africano, al virar hacia el Este, había una inmensidad abierta, por descubrir y por conquistar, para establecer una nueva ruta marítima hacia países del Extremo Oriente por los que únicamente se podía acceder por tierra por la llamada Ruta de la Seda (otra de mis pasiones).

martes, 24 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Ayutthaya. Thailandia

Animada por vuestros comentarios respecto a alguno de los retratos que he realizado durante mis viajes, hoy comparto con vosotros el de una niña que estaba en la orilla del río en un pueblo a las afueras de la antigua capital del Reino de Siam, Ayutthaya.
Ya sabéis que no acostumbro de hacer fotografías de personas por respeto, casi reverencia, a su imagen.
Ella estaba sentada cerca de su madre, a la hora de comer, tomando un pequeño refrigerio y viendo como otras mujeres lavaban sus ropas en el río que bajaba escaso y en el que se veían incluso vehículos que habían caido allí hacía tiempo.
Nosotros también nos sentamos en el mismo lugar, cerca de ellas, para poder descansar tras la visita al sitio arqueológico. En ese momento me miró y sonrió. Miró con curiosidad mi cámara (una Nikon analógica, la era digital estaba todavía lejos) y en sus ojos ví que le encantaría poder mirar por el visor. Así fue. Le ofrecí que mirara y automáticamente me pidió ser mi modelo. Su madre no se opuso, al contrario, le pareció muy divertido.
La lástima es que entonces no pude mostrarle el resultado, porque mi cámara no tenía pantalla, obviamente. Ojalá que ya adulta, se pasee por las redes sociales y pueda ver su adorable sonrisa.

lunes, 23 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Asuán. Egipto.

Justo enfrente de la Isla Elefantina, que divide en dos grandes ramas el Nilo a su paso por Asuán, se eleva en un montículo el Mausoleo del Aga Khan. El edificio, realizado en granito rosa, ocupa uno de los lugares más simbólicos para los ismailitas, puesto que muchos siglos atrás sus antepasados fundaron la dinastía Fatimí (chiitas) en la ciudad de El Cairo. Los fatimíes creen que son descendientes directos de Fátima, la hija de Mahoma y su esposo. De ahí su nombre.
El mausoleo tiene un diseño muy similar al resto de tumbas de los califas fatimíes de Egipto. Un edificio de planta rectangular con cúpula. 
La esposa del Khan, la Begum Madre, muy popular en Occidente gracias a la prensa del corazón y a sus relaciones con las distintas casas reales europeas, construyó la mansión blanca, justo a mitad de camino entre el mausoleo y el río, en la que se instaló a la muerte del Khan. Cada dia depositaba una rosa roja en la tumba cuando estaba en Egipto y encargaba esta misma misión a su jardinero cuando debía ausentarse de la casa. A su muerte fue enterrada en el mismo lugar.
Llegar hasta la cima de ese pequeño montículo exige un pequeño esfuerzo ya que el clima de Asuán es caluroso y las visitas suelen ser por la mañana, cuando aprieta el calor. Para llegar a la base del camino es necesario tomar una faluca de las que navegan por el río con sus velas al viento. 
Niños en pequeños botes, remando con las manos en las que llevan una especie de palas, se acercan a las falucas para ofrecer productos o simplemente para cantar y recoger algunas propinas. (En nuestro caso "El Porompompero"!!!)
Según la rumorología popular, la tradición en el califato ismailí es que cada año, los súbditos del Khan, regalan al monarca su peso en oro y piedras preciosas, que utiliza para su fundación filantrópica de apoyo a proyectos de mecenazgo.


domingo, 22 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. San Petersburgo. Rusia

He publicado en otros post algunos de los maravillosos rincones de San Petersburgo y sus alrededores. Creo que es una ciudad espléndida, con una historia muy interesante que cuentan sus palacios, catedrales, avenidas, teatros, canales y museos. 
Pasear por ella, con buen tiempo, es un regalo para los sentidos. Te sientes en un lugar que ha ido cambiando en muy poco tiempo para recobrar su esplendor de la época zarista. 
Sólo cuando has viajado a Moscú y a San Petersburgo te puedes hacer una idea de la rivalidad que existe entre ambas, y no es gratuita, ya que también las distintas dinastías de zares y zarinas tuvieron sus preferencias a la hora de instalar su palacio habitual en una o en otra.
En el Museo de la Armería de Moscú se muestran los carruajes que las cortes reales utilizaban para realizar sus desplazamientos de una a otra ciudad, gesta que ahora se antoja casi titánica. Los que más sorprenden son los que, en lugar de ruedas, tienen patines para deslizarse sobre el hielo y la nieve. Imaginaos qué viajes!!
Pero si hay una zarina cuya figura se asocia directamente con ambas ciudades, a las que trasladaba la corte con ella, es Catalina La Grande. 
En el Palacio de Verano de San Petersburgo tiene varias salas dedicadas con los objetos personales que utilizó en sus estancias en este palacio. También ocurre lo mismo en la Armería de Moscú, por lo que se puede afirmar que tuvo una vida muy ajetreada de una a otra ciudad.
No me detendré en explicaros la historia de esta Zarina, famosa tanto por sus dotes de mando como por sus dotes amorosas, pero comparto con vosotros uno de los trajes expuestos en el Palacio Pushkin, denominado también Palacio de Catalina. Situado en una de las salas de su época, está rodeado de sus muebles, sus relojes, enseres personales y diversos objetos de gran valor. No hay que olvidar que en la sala anterior se encuentra el Salón de Ambar que se construyó, apenas cincuenta años antes del reinado de Catalina, bajo el de Pedro el Grande.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Tokio. Japón

Cuando pensamos en Tokio siempre imaginamos una megalópolis moderna, con luces de neón y tecnología punta por todas partes, con millones de personas que se desplazan en transportes públicos modélicos, con exquisita educación y con costumbres exóticas bajo la visión de un occidental.
Pero además de todo esto, Tokio esconde barrios tradicionales con tesoros como el que comparto hoy con vosotros. Se trata del Templo de Asakusa, un lugar visitado por multitud de tokiotas y turistas de otras partes de Japón y del extranjero.
El complejo lo forman diversos edificios y pagodas, el más importante el que os muestro en el que se aloja el gigante típico de los templos japoneses. Este conjunto es uno de los núcleos de edificios más antiguos de Tokio, ya que toda la ciudad fue intensamente bombardeada en la Segunda Guerra Mundial y quedó prácticamente arrasada.
Es curioso ver cómo, en apenas unas calles, pasas de avenidas con estética vanguardista a encontrar este remanso de paz en el que parece que el tiempo se ha detenido. Todo el barrio, el más tradicional de Tokio, es igual, plagado de casas de dos plantas con un comercio en el bajo y en el que todavía puedes encontrar los famosos riokan (posadas populares), cines de barrio en los que se proyectan películas japonesas antiguas y las últimas casas de geishas en activo de la ciudad.

martes, 17 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFIAS DE MIS VIAJES. Moscú. Rusia

Cuando imaginas los viajes que te gustaría hacer alguna vez en la vida y en los monumentos o paisajes naturales que te gustaría ver, hay algunos que se repiten de forma sistemática: las cataratas del Niágara, la Gran Barrera de Coral, el Taj Mahal, la Gran Muralla, los fiordos noruegos, la Sagrada Familia, el Himalaya, Macchu Picchu, el Vaticano, el Louvre, los guerreros de Xian,... Entre estos "must it" está, sin duda, la Plaza Roja de Moscú.
Me gustaría contar lo contrario, pero me decepcionó. Las autoridades locales se han empeñado en utilizar este emblemático lugar, epicentro turístico de Moscú, para realizar actividades deportivas, conciertos de rock, etc. y para ello tienen montadas, ocupando toda la superficie de la plaza durante todo el verano, estructuras metálicas que soportan gradas hasta una altura de unos tres pisos. Este año, desde junio a septiembre se han celebrado diversos espectáculos y demostraciones ecuestres. Incluso los moscovitas creen que hay muchos otros lugares céntricos en la ciudad para realizar estos eventos y dejar ese emblema de Moscú para gusto y disfrute de los locales y los foráneos.
Pero a pesar de esa primera decepción, en la Plaza pude disfrutar de una joya: la Catedral de Nuestra Señora de Kazán, una pequeña iglesia situada en una de las entradas, que ha sobrevivido, tras diversas reconstrucciones, a las barbaries de su propia historia. Al poco tiempo de su construcción presa de un incendio, reconstruida en época zarista, la volvieron a destruir los bolcheviques llegándola a utilizar como establo, hasta que ya en época de la Perestroika se volvió a levantar como el Ave Fénix de sus propias cenizas. 
Es una iglesia maravillosa, con mosaicos y pinturas en sus muros y un iconostasio espectacular, en la que se estaba realizando un oficio religioso acompañado de un coro de voces magníficas. Fue mi primer contacto con la iglesia ortodoxa rusa y sus ritos. Os puedo asegurar que me emocionó.

sábado, 14 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Nikko. Japón

En todos los templos de Japón puedes encontrar personas devotas llevando a cabo sus plegarias y oraciones y portando ofrendas a los dioses. 
Los japoneses son muy respetuosos con las tradiciones, y no lo son menos con la religión que es una expresión de su amor por la naturaleza y por los antepasados.
Los sintoístas se lavan en las fuentes cercanas a los templos y beben agua con unos cazos especiales de madera de bambú antes de sus ofrendas. Tienen la costumbre de dar tres palmadas, realizar una reverencia y tocar la campana cuando llegan ante la capilla principal del Kami (el dios principal al cual está dedicado el templo en cuestión). Tras este ritual hacen la ofrenda crematística, depositando monedas o billetes en un cajón que se encuentra frente al lugar de oraciones. Pero no os imaginéis un pequeño cajón, no. El cajón de las ofrendas tiene el tamaño de un féretro.
En todos los templos te encuentras pequeñas tiendas regentadas por un monje o una monja, según sea la comunidad que tiene encargada la custodia del templo, en las cuales se pueden comprar las tablillas de pregaria, que cada creyente escribe con su petición, y también campanillas o sonajeros para atraer la atención de los dioses y alejar a los demonios.
La fotografía corresponde al templo de Nikko. En ella se muestran las tablillas con las oraciones que os acabo de comentar, colocadas en el soporte especialmente dedicado para ello. 


viernes, 13 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Karnak. Egipto

Mientras que en Nepal es todo muy pequeño (excepto el Himalaya, claro) y hasta para entrar por las puertas debes hacerlo inclinando la cabeza, en Egipto pasa todo lo contrario, todo es colosal. El visor de la cámara siempre es insuficiente y, si no tienes la posibilidad de tomar distancia, las fotografías sólo pueden mostrar parte de la magnitud de sus monumentos.
Un ejemplo claro es la sala hipóstila del Templo de Amón en Karnak. 
Contemplar una sala con más de 100 columnas de 23 metros de altura, con unos capiteles de 15 de circunferencia es algo que no deja a nadie indiferente. Os imagináis 50 personas formando una piña... pues cabrían en el capitel!
La sala, declarada Patrimonio Universal de la Humanidad por la UNESCO junto a todo el Templo, simula la creación: un lago sagrado del que emergen los tallos de las plantas de papiro y de loto representadas por las columnas y los capiteles.
Si tienes la suerte de poder visitar el templo muy de mañana, casi al alba, cuando la marabunta de turistas no ha salido todavía de los barcos que realizan los cruceros por el Nilo, puedes disfrutarla en silencio, regalándote uno de esos momentos maravillosos que no olvidarás jamás. Un silencio que sólo rompen las sandalias del vigilante. Un hombre anciano que arrastra en sus arrugas toda la historia de la sala.

lunes, 9 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Chiang Mai. Thailandia

Para contemplar las mejores vistas de Chiang Mai lo mejor es acercarse al Parque Nacional Doi Suthep-Pui, en el que se pueden encontrar los dos montes gemelos que dan nombre al parque.
Subiendo un buen tramo de escaleras, más de 300, pudimos acceder a la cima del monte Suthep en el que se encuentra uno de los templos más maravillosos que he visto en mis viajes. Se trata del templo, tan bonito como impronunciable es su nombre, Wat Phrathat Dio Suthep. Si me preguntáis si vale la pena el esfuerzo, indiscutiblemente os diré que sí, sin duda. (Según tengo entendido, desde que estuvimos allí, han construido un funicular que te lleva hasta la cima).
Es un centro de peregrinación para los budistas formado por distintas construcciones, todas ellas cubiertas de pan de oro que lo hacen espléndido. Por supuesto hay que entrar sin zapatos, como en todos los templos budistas, ya que el budismo no acepta materias animales en sus templos.
En la puerta, lo primero que llama la atención es la estatua de un elefante blanco. Según cuenta la leyenda ese elefante, portando la reliquia de buda, buscaba un lugar para depositar ese tesoro. Anduvo tanto por la montaña que cayó desfallecido y ese lugar fue el elegido para construir el templo a finales del siglo XIV, durante el reinado de Lanna.
Además de pagodas, estupas y templos, también hay un centro de meditación budista en el cual los monjes ayudan a las personas, tanto en lo material como en lo espiritual. 
Ni que decir tiene que la visita fue maravillosa, pudimos disfrutar de un paseo magnífico al atardecer, contemplar una panorámica de Chiang Mai espectacular, sin niebla, y vivir el budismo en su máximo exponente, lo que seguro, me hizo mejor persona.

domingo, 1 de noviembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. PREMIO BLOGGER HOUSE.

Suni Mocholi (sunimocholirosello.blogspot.com) ha tenido la gentileza de nominarme con el PREMIO BLOGGER HOUSE para este blog. Estoy enormemente agradecida por tratarse de un premio que valora la contribución de cada blog a la blogosfera y por compartirlo con autores a los que admiro y sigo.
Sabéis que en mi perfil de google+ comparto muchas veces publicaciones de otros compañer@s que me impresionan, me ayudan a reflexionar, me ofrecen un espacio de cultura y arte, en definitiva, me hacen mejor persona. Y precisamente una de esas personas es la que ha valorado mi contribución al espacio común que compartimos.  
El premio reconoce la contribución positiva del blog con contenidos actualizados y de calidad y la constancia y la pasión con la que se publica.
Los requisitos para recibirlo son:

sábado, 31 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Templo de Garni. Armenia

Cuando empecé a planear nuestro viaje a Armenia mi desconocimiento del país era absoluto. Poco o nada sabía de ese maravilloso país y, cuando estuve en él, me di cuenta de que era mucho menos de lo que había leido o imaginado. 
Por estar en una encrucijada de caminos, Armenia ha sido tierra de paso y también de múltiples asentamientos desde la Prehistoria. Cada una de las culturas y civilizaciones que fijaron su residencia en esas tierras dejó vestigios importantes esparcidos por todo su territorio. 
Uno de los más sorprendentes es el Templo de Garni, construido en el siglo I por el rey Tiríades I de Armenia, con la financiación de Nerón, emperador romano, que le facilitó los fondos necesarios para su construcción cuando el rey armenio visitó Roma.  
Se trata de un templo de estilo helenístico, conformado por columnas con capiteles jónicos de gran belleza, construido íntegramente en basalto que le confiere ese color grisáceo tan distinto al de los templos helenísticos de Europa, realizados en mármol blanco. 
Todo el recinto es maravilloso, hecho que no pasó desapercibido a los reyes armenios de la época que fijaron su residencia de verano en ese lugar, construyendo un palacio y unas espectaculares termas, con un sistema de calefacción basado en pilones bajo el suelo que dejaban pasar el agua caliente y una zona más lujosa con mosaicos dignos de un rey.
Esa fue nuestra última visita en Armenia y, después de ver tantas maravillas, no hizo más que engradecer la sensación de que habíamos visitado un bellísimo país. 

viernes, 30 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Valle de los Reyes. Luxor. Egipto.

Ya sabéis que no me gusta salir en las fotografías de mis viajes. Tanto es así que no tengo casi ninguna fotografía en la que aparezca a pesar de los miles de fotografías que he llegado a atesorar de todos ellos.
Pero hoy publico una fotografía que me hicieron hace 19 años a la puerta de una casa en el Valle de los Reyes en Luxor porque en ella se ilustra un hecho que me parece muy interesante.
El Islam se sustenta sobre varios pilares: la profesión de fe, la oración, la limosna... y uno de los principales es el denominado Hajj, es decir, la peregrinación a la ciudad de La Meca. Todos los musulmanes, siempre y cuando su economía y salud se lo permitan, deben peregrinar a La Meca una vez en su vida. 
En esta región de Egipto, cuando alguien va a peregrinar durante ese año, engalana la fachada de su casa con pinturas alegóricas y recibe a sus vecinos para compartir con ellos su dicha. Esta es una de esas casas. Su propietario iba a iniciar su viaje en breves días y la casa era un hervidero de gente entrando y saliendo, tomando té, dátiles, leche y dulces. Las alfombras que véis en el banco de piedra de la izquierda servían para realizar largas tertulias por la noche, ya que durante el día era imposible permanecer al sol.
Sólo os puedo decir que durante la visita al Valle de los Reyes ví un termómetro digital al lado de un pequeño refugio con el techo de cañizo que marcaba una temperatura de 52º. Es la temperatura más extrema que he vivido, pero no la más calurosa, porque el clima es seco y se soporta mejor que en otros lugares húmedos de la tierra como Anghkor, en Camboya, por ejemplo.

lunes, 26 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Bangkok. Thailandia

Cuando contemplo las obras de arte que el hombre ha hecho con sus manos siempre me invade la misma pregunta. Cómo puede ser que una especie que es capaz de hacer conmover a sus semejantes con sus expresiones artísticas, sea también capaz de cometer las peores atrocidades. Y la respuesta que siempre me viene a la mente es la misma: No es cuestión de especie, es cuestión de individuo. 
Así que me he formado la idea de que los individuos que son capaces de crear arte, son incapaces de cometer atrocidades. Al menos en la inmensa mayoría de los casos, siempre puede haber excepciones, claro está.
El arte es algo muy subjetivo. Creo que tiene que ver con aquéllo que es capaz de agitar el interior de las personas, hacerlas pensar y sentir más allá de la razón y al final conseguir que sean mejores.
Y no me refiero exclusivamente a la pintura, escultura, arquitectura de los grandes artistas, incluyo también esas pequeñas obras de arte que manos de artesanos han dejado en edificios religiosos y civiles, en objetos cotidianos o exclusivos, en libros, en indumentaria, piezas textiles, etc.
La fotografía de hoy ilustra perfectamente lo que os intento explicar. Se trata de la decoración de uno de los muros exteriores del Palacio Real de Bangkok, concretamente del Panteón Real. Todo cuánto cubre el exterior del templo, desde el suelo hasta el techo es una completa sinfonía de color, realizada pieza a pieza formando una decoración floral digna de sus últimos moradores.

viernes, 23 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Tokio. Japón

Después de compartir con vosotros más de doscientas cincuenta aventuras desde que empecé a publicar las fotografías de mis viajes, hoy os tengo que confesar un secreto. No me gustan las metrópoli. Las ciudades grandes me agobian, no sé moverme por ellas, me siento perdida y tengo muchas dificultades para soportar dos días seguidos en ellas. Sólo hay algunas honrosas excepciones: París, Londres, Roma y Barcelona (ahora mismo no recuerdo ninguna más, pero seguro que la lista podría ampliarse, pero no excesivamente).
Prefiero mil veces las ciudades que se pueden recorrer a pie, por mucho que tengas que andar, en las que la gente todavía se mira a la cara y un extranjero es motivo de curiosidad. 
Los amigos siempre me riñen por no conocer Nueva York, la que denominan capital del mundo, pero me da tanto pavor estar ahí y no sentirme bien, que voy dejándolo para mañana. 
Este sentimiento es el que tuve en Tokio. Cinco días fueron demasiado para mí, y no será por que no sea una ciudad con tanto por ver que esos días sean, para la mayoría, un período muy corto. Al segundo día tuve que marcharme a respirar a Nikko, una ciudad antigua situada a unos 120 kilómetros al Norte, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
De todas formas, Tokio es una ciudad maravillosa, mezcla perfecta entre tradición y modernidad. Desde los templos sintoistas más espectaculares hasta los barrios tecnológicos más avanzados, de los barrios históricos como Nakano o Meguro a los más actuales plagados de altos edificios de viviendas, oficinas de las principales marcas japonesas de automoción y tecnología, o las más sofisticadas diversiones para la juventud como Shibuya, o como no, el Palacio Imperial, una ciudad dentro de Tokio en la cual parece que el tiempo se ha parado.
Todo precioso, pero si me dan a elegir prefiero visitar, entre otras muchas cosas, un monasterio armenio, un yacimiento hitita, una iglesia románica, un mercado en cualquier pueblo del mundo, un parque natural plagado de fauna y flora protegida, un teatro romano, una catedral, una calle peatonal, un teatro de la ópera, un monumento megalítico, una escuela repleta de niños, un cementerio y sentir en todos ellos que estoy donde quiero estar.

martes, 20 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Vayots Dzor. Armenia

Armenia es un país montañoso. Atravesado por la cadena del Cáucaso, más de la mitad de su superficie está por encima de los 2.000 metros de altitud y sólo una pequeña parte, casi insignificante, desciende más allá de los 650 metros. Con esta marcada geografía, no es de extrañar que cualquier desplazamiento por carretera sea una pequeña aventura. 
La red de carreteras no ha alcanzado todavía el nivel deseable y es un asunto de difícil solución, puesto que el clima es extremo, con oscilaciones muy marcadas entre el verano y el invierno y está situada en una zona de terremotos devastadores.
Pero si actualmente, con los medios de transporte con los que contamos, nos parece una gesta recorrer sus caminos, imagináos lo que debía suponer para las caravanas que cruzaban el país siguiendo la Ruta de la Seda. Habiendo visto el paisaje y esas montañas os prometo que parece imposible. 
Pensando en los cansados viajeros y en sus animales, el príncipe Chesar Orbeliano construyó en el siglo XIV un caravanserai en el Paso de Selim, como posada para darles cobijo en las frías noches de viaje. Situado a más de 2.400 metros de altitud se trata de un edificio formado por una nave en bóveda, que separa su espacio central de los dos pequeños laterales mediante una balaustrada. Estos espacios se dedicaban a la pernoctación de los animales que con su calor corporal calentaban la estancia. Una claraboya central dejaba pasar la luz del día para iluminar el interior. 
Justo a la entrada, antes de acceder a la sala principal, se encuentran los vestigios de una antigua capilla de oración. Recordad que Armenia fue el primer país del mundo en adoptar la religión cristiana como oficial en el siglo IV. 
El dintel está ornamentado con animales mitológicos y se puede leer una inscripción en armenio que da fe de la fecha de construcción y del nombre del príncipe constructor. Al final de la cita se relata que este caravansai fue erigido con fondos propios del príncipe para la salvación de su alma y de la de sus familiares y hermanos cristianos, y se ruega a los transeúntes que eleven una pregaria a Cristo, cuando se hallen alojados.
El paisaje alrededor es de una magnificencia abrumadora. Todo cuanto ves es montaña, una detrás de otra, contínua, sin un solo claro o valle. El valle está tan profundo que ni se ve. Y al lado del caravanserai, un manantial de aguas frías y cristalinas para deleite y disfrute de los viajeros. Agua pura.

lunes, 19 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Copenhagen. Dinamarca

Visitar Copenhagen es un regalo para los sentidos. Es una ciudad muy cómoda para pasear, su principal arteria del centro de la ciudad es la larguísima calle peatonal Stroget que va desde la plaza del Ayuntamiento hasta el Nyhavn (Puerto Nuevo), y además porque la mayoría de sus habitantes circulan en bicicleta, lo que hace que el nivel de tráfico y ruido sea inferior al de la mayoría de ciudades europeas. Y eso, cuando vas de turista-peatón, se agradece enormemente.
Pero no sólo el centro es un lugar amable y apacible en el que poder pasear tranquilamente. Los muelles del puerto ofrecen un largo recorrido con infinidad de posibilidades de diversión y reposo. El teatro de la ópera, el palacio de Amalienborg, el Kastellet y la Sirenita, sólo son alguno de los más conocidos reclamos de esa zona. 
Al final de Amaliegade, apenas a media hora andando desde el centro de la ciudad, se encuentra un tranquilo parque, con una naturaleza casi intacta y unas vistas al mar impresionantes, que alberga una de las curiosidades de Copenhagen: La Iglesia de San Alban, primer mártir de la iglesia anglicana, que los locales llaman simplemente la Iglesia del inglés. 
Se trata de un templo, tan simple como hermoso, construido a finales del siglo XIX por la comunidad anglicana, cada vez más numerosa, que se asentó en Copenhagen para realizar negocios con los paises del Norte.
Al lado mismo del templo hay una colosal fuente dedicada a Gefion y Langeline. Es el monumento más grande de toda la ciudad y representa a diversos animales mitológicos de gran tamaño sobre los que se erige la diosa Gefion guiando un carro tirado por cuatro toros. 
Y ya os podéis imaginar que decir fuente, en cualquier lugar del mundo, significa automáticamente que se convierta en pozo de los deseos. Así que, está llena de monedas que los turistas lanzan para ver cumplidos los suyos.

jueves, 15 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. París. Francia

Es pronunciar el nombre de París y mi vida cambia al instante. Con sólo recordar mis paseos por esa maravillosa ciudad, me recorre una sensación de bienestar y me invade la nostalgia. París es una de mis ciudades preferidas, sin duda. Me siento tan feliz en ella que me fundo rápidamente con el entorno y paso a ser uno más de los parisinos. 
Me gustan sus calles, sus monumentos, sus museos, sus teatros, sus plazas (sobre todo la Place des Vosges), sus cafés, sus terrazas, sus tiendas y disfruto cada momento que estoy allí. Hay tanto por ver y todo es tan bonito!
Es extraño, pero quizás por esta razón sólo tengo unas 60 fotografías de París. Me quedo tan absorta que ni me acuerdo de la cámara. Creo que tengo que resolver este tema urgentemente y hacer otro viaje a la ciudad de la luz (ya estoy tardando). Toda esta mini-colección de fotos fueron tomadas en mi primera visita. Volvíamos de Japón y, aprovechando la escala del avión, decidimos quedarnos unos días en París. Magnífica decisión. O pésima, según se mire, porque a partir de ese día París se quedó en mi corazón y nunca tengo suficiente.
La fotografía que comparto es de una boca del Metro de París, de las diseñadas por Hector Guimard en estilo Art Nouveau, realizadas en hierro forjado y de gran belleza estética. Estas estaciones de metro se han convertido en el emblema de la ciudad y todavía se encuentran activas en 86 paradas distribuidas en toda la ciudad. Tan bonitas son que una de ellas fue donada al Metro de Lisboa y otra al Metro de Ciudad de México y lucen en sus lugares de destino como tesoros.

miércoles, 14 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Freiburg. Alemania

Freiburg es una ciudad preciosa. A las puertas mismo de la Selva Negra está rodeada por un paisaje espectacular, plagado de montañas, bosques y ríos que configuran uno de los ecosistemas más inalterados de Europa. La cantidad de agua que emana de cualquier parte permite a los niños de la ciudad disfrutar de una red de pequeños canales en los cuales hacen navegar barquitos. (Ver en este enlace: Freiburg)
Uno de los lugares más bonitos de la ciudad es el mercado. Cada mañana centenares de puestos de artesanía, verduras, frutas, quesos, comida, hierbas medicinales y aromáticas, flores, adornos típicos realizados con materiales naturales, etc. se reunen alrededor de la Catedral y ofrecen a paisanos y extranjeros sus productos de una calidad extraordinaria.
Son especialmente bonitos los puestos de juguetes artesanos, sobre todo los de barquitos de madera, a los que niños y padres, abuelos y familiares acuden para comprar. En ellos también venden canicas de cristal maravillosas, de distintos tamaños y colores. Las hubiera comprado todas!

martes, 13 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Pekin. China

Mi viaje a China fue en 2001. Lo recuerdo perfectamente porque salimos de España justo una semana después del fatídico 11-S que arrasó el centro de Manhattan. Todos nuestros familiares, amigos y conocidos nos decían que estábamos locos de no suspender el viaje, a nosotros no nos pareció que fueran unas fechas más peligrosas que las precedentes y que los controles en aeropuertos serían férreos. Así fue. Cualquier parecido con los controles que tenemos en la actualidad es pura anécdota. 
Llegar a Pekin, via París, fue una aventura de largas colas en los controles de pasaportes y de seguridad. Pero no exigía nada más que paciencia.
Pekín era en aquel momento una ciudad en pleno desarrollo, que sorprendía a los visitantes precisamente por la ausencia de noticias que el régimen chino tiene por costumbre ejercer. Así que, no es de extrañar que nos quedásemos alucinados con la visión de la ciudad: altísimos rascacielos flanqueando las principales arterias de la ciudad, autopistas que se cruzaban una sobre la otra como en un scalextric gigante, una contaminación que apenas te dejaba respirar y miles y miles de personas andando, en moto, bicicleta, coche o autobuses en actividad frenética. 
Cruzas la plaza Tiananmen y te encuentras en la entrada de la Ciudad Prohibida. Y cuando cruzas la puerta sobre la que está colocado el retrato monumental de Mao, estás en otro mundo. Un mundo en el que todo parece exclusivo, reservado para los dioses o los emperadores. Los inmensos patios en los que se realizaban los actos oficiales y las recepciones a las embajadas extranjeras, los pabellones de intendencia, los alojamientos de los sirvientes, nobles, funcionarios, las escuelas de formación, los establos, las salas de recepción, los palacios. Todo es maravilloso. Seguro que todos lo recordaréis puesto que se han rodado varias películas en el interior, la más famosa "El Último Emperador".
La fotografía muestra uno de los pabellones en los que se recibía a los embajadores extranjeros antes de presentarse ante el emperador. El documento no tiene la calidad de la fotografía digital puesto que lo tomé con cámara analógica, pero ilustra perfectamente el texto.

domingo, 11 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Moscú. Rusia.

De todas las catedrales que he visitado a lo largo de mis viajes, ninguna me ha dejado tan perpleja como la Catedral ortodoxa de San Basilio en la Plaza Roja de Moscú. Para empezar, su nombre real: Catedral de la Intercesión de la Virgen junto al foso, por el que, seguro, sólo los moscovitas la conocen. 
En segundo lugar, por su arquitectura. Es tan distinta a todas las catedrales, incluso las ortodoxas, que parece más un laberinto que una catedral. Articulada en diversas capillas alrededor de una central, dibuja una planta totalmente irregular que se complica de forma exponencial en el segundo piso. Plagada de color por todas partes, con muros decorados con pinturas de santos y escenas bíblicas de colores muy llamativos, alguno de los accesos de las capillas de la segunda planta parecen las entradas de la Real Maestranza de Sevilla: pared blanca, puerta roja y jambas en color albero. Los arcos son muy parecidos en decoración a la Mezquita de Córdoba, con alternancia de colores rojizo y blanco. 
Este laberinto de iglesias adjuntas alrededor de la capilla principal, a pesar de seguir una lógica, parece más una obra irracional.
Pero si el interior te descoloca, el exterior no es menos alucinante y es precisamente lo que la ha hecho mundialmente famosa: una arquitectura única con sus cúpulas multicolores en forma de bulbo. Aunque parecen de inspiración bizantina u oriental, la verdad es que son fruto de la imaginación de los arquitectos que diseñaron esta catedral en época de Iván el Terrible.
Está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990.

viernes, 9 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Thailandia.

Todos los que seguís mis posts, lo que os agradezco de todo corazón, habréis podido comprobar que en muy pocas ocasiones publico retratos. Y es porque mi respecto por la imagen de los demás y el pudor por la propia, me hacen ser tímida a la hora de hacer fotografías a las personas, incluso cuando estamos en plena calle, y mucho más a la hora de salir en ellas.
Pero cuando frente a la cámara se coloca una imagen tan dulce como la que comparto hoy con vosotros, y además es la propia persona la que está gustosa de que le hagas una foto, entonces no puedes perder la ocasión.
Estábamos de visita a una escuela rural, en un pueblo en el que los niños tenían como mascota una serpiente pitón con una cabeza más grande que la de un bebé, jugaban con ella como si fuera el perro del vecino, y paseaban a lomos de elefantes pequeños mientras sus padres labraban la tierra y explotaban los bosques de teca de los alrededores con los elefantes adultos.
La foto fue tomada en el año 2000, así que el muchachito seguro que es un guapísimo adolescente que su madre tiene que vigilar con ojos de halcón.

jueves, 8 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Tréveris. Alemania

Viajar a Tréveris es visitar el límite Norte del Imperio Romano. Todo el conjunto monumental de la ciudad está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y no es de extrañar, la Porta Nigra, el magnífico anfiteatro, la imponente Basílica de Constantino, las termas, el puente romano y la columna de Igel, y por supuesto la Catedral de Nuestra Señora de Tréveris, son un espléndido ejemplo de la huella que el Imperio dejó en esas remotas tierras. 
La Iglesia (Catedral) de Nuestra Señora es la más antigua de Alemania, ya que se ha establecido su origen en el siglo IV, bajo los auspicios de Santa Elena, madre del Emperador Constantino, que vivió durante un largo tiempo en esa ciudad. Se trata de una iglesia preciosa, enclavada en una plaza que permite su contemplación desde varios puntos de vista. A mí personalmente, me impresionó. Creo que es de una magnificencia, pero a la vez simplicidad, absoluta.
Pude verla por la mañana, por la tarde y por la noche. A cualquier hora del día tenía un encanto especial. La luz de la mañana iluminaba sus cúspides, por la tarde su fachada principal y por la noche, una espectacular iluminación más cercana a la de las antorchas la hacían resplandecer. 
Y si preciosa es por su fachada principal, el claustro es uno de los más bellos que he visto en mi vida. Espero en algún otro post ofreceros alguna fotografía de ese claustro, que además sirve de conexión con la Iglesia de San Pedro, adyacente a la Catedral.

sábado, 3 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Altiplano. Perú

La carretera que va desde Cusco hasta Puno es uno de esos lugares en los que pones a prueba tu condición física. No sólo por el estado de la carretera, que también, sino porque se trata de una de las carreteras situadas a mayor altitud del planeta.
Los habitantes del altiplano peruano están más que acostumbrados a soportar los efectos de la altitud, pero los extranjeros y, sobre todo los turistas, sufren de forma espectacular las consecuencias.
Os contaré mi experiencia. A mitad del camino entre ambas ciudades, tuvimos que hacer una "parada técnica" para estirar un poco las piernas, reponer liquidos y vaciar vejigas. El baño estaba en un pequeño montículo por el que se ascendía mediante apenas seis o siete escalones bajos y amplios. Os aseguro que subir esos escalones fué como coronar el Everest. A esa altitud cualquier esfuerzo es titánico y parece que te vayan a explotar los pulmones. Cada paso es una losa. No es de extrañar pues, que en cada hotel y durante el viaje, tengas que tomar infusiones de hoja de coca o mascar sus hojas. He visto como, literalmente, turistas se desploman sin que tengas tiempo ni a cogerles por el brazo.
Esta altitud hace que los habitantes del altiplano sean personas fuertes y aguerridas. Viven de la escasa agricultura de la zona y, sobre todo, de la ganadería y el pastoreo de los llamados camélidos (llamas, alpacas, vicuñas, guanacos...) que tan apreciadas lanas producen y que son destinadas, principalmente, a la exportación.
Los camélidos pastan en estado de semi-libertad por los páramos del altiplano y, por la noche, se recogen en apriscos realizados con rocas. La fotografía que hoy comparto con vosotros es precisamente de un rebaño de estos animales. Os llamará la atención los pompones que lucen en sus orejas. La lana de estos animales es tan apreciada que no se puede pintar ni marcar, por lo que los pastores han optado por colocarles estos curiosos "pendientes" para distinguir a quien pertenecen. 


viernes, 2 de octubre de 2015

SON LAS FOTOGRAFIAS DE MIS VIAJES. Monte Ararat. Armenia

Si, ya sé que he titulado esta entrada como Monte Ararat, Armenia, y que en realidad debería haber puesto Monte Ararat, Turquía. Y es que la política fué tan caprichosa que determinó la frontera geográfica entre la Armenia actual y Turquía dejando el símbolo nacional de Armenia en territorio turco.
A pesar de todos los convencionalismos geográficos y políticos, la realidad es que el Ararat está tan presente en la vida de los armenios como la Sierra de Montserrat en la de los catalanes, por ejemplo, o el Everest en la de los nepalíes. Esté dónde esté, el pueblo lo ha tomado como símbolo y es tan suyo como su lengua, su cultura o su idiosincrasia... e incluso da nombre a su más popular marca de cognac, por cierto excelente, preferido de Churchill por encima de cualquier otro de origen francés.
Ya os conté en otro post las nefastas relaciones que hay entre armenios y turcos (y no es para menos), motivadas por el genocidio que arrasó a la población armenia. Estas relaciones llegaron al punto de cuestionar el hecho de que en el escudo de Armenia apareciera el Monte Ararat. Este fue un debate abierto en una sesión de Naciones Unidas, en la cual el representante diplomático de Turquía pidió amparo a la Asamblea para que la recién fundada nación Armenia, cambiase su escudo y dejara de utilizar la imagen del Monte Ararat, puesto que estaba en territorio turco.
La respuesta del representante armenio no pudo ser más inteligente: "Ustedes tienen en su bandera la media luna y, que yo sepa, tampoco está en territorio turco".
Ya véis cómo son los armenios. Un pueblo orgulloso de sus tradiciones, sus antepasados, su milenaria historia y su Monte Ararat.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Mercado flotante. Thailandia

Viajar a Thailandia es adentrarte en un mundo lleno de peculiaridades. Si, además, es la primera vez que pisas suelo asiático, el contraste puede ser brutal. El calor sofocante que te golpea con sólo bajar del avión discurriendo por el finger hacia la terminal, la lluvia que cae tan torrencialmente que te parece que nunca antes has visto llover, una vegetación exhuberante que hace que las orquídeas crezcan espontáneamente parásitas en los troncos de los árboles incluso en la ciudad, un país de gente amable y sonriente, un patrimonio cultural espléndido, la única monarquía de la zona asentada desde los tiempos del Reino de Siam, una forma peculiar de contar la edad de las personas y, sobre todo, una capacidad para el comercio y el intercambio que sólo se puede entender en el sudeste asiático, son sólo ejemplos de esa peculiaridad.
El fruto de esa capacidad de intercambio y del comercio son los mercados. Cada ciudad, cada pueblo, cada aldea tiene su mercado al que acuden los artesanos, campesinos, amas de casa, pescadores..., cada uno a ofrecer sus productos: verduras, frutas, carne, comida, aceite de coco, pescado, cestos, alfombras vegetales, helados caseros, animales vivos, huevos, dulces, insectos, crustáceos disecados, productos de artesanía popular.. todo cuánto os podáis imaginar. 
Pero la singularidad de los mercados thailandeses es que algunos son flotantes. Me explico. Una red de canales en los que se asientan los palafitos de los habitantes del pueblo permiten la circulación de barcas de madera en las que los vendedores llevan sus mercancías para comerciar e intercambiar. El más famoso de estos mercados se encuentra en Damnoen Saduak, a cien kilómetros de Bangkok. 
A primera hora de la mañana cientos de comerciantes llegan a este mercado con sus barcas cargadas de mercancía: hombres, mujeres, ancianos reman con fuerza para mover sus botes y conseguir vender todo el género. Es uno de los lugares en los que cualquier fotógrafo se siente feliz. Los rostros de las personas, los gestos en el regateo, el caos de barcas de comerciantes mezcladas con las de los turistas (se puede visitar andando por los muelles o bien en barca), la infinidad de productos a la venta, algunos conocidos otros totalmente inéditos, los niños con sus madres, las ancianas remando en sus botes con sus sombreros de paja, monjes budistas también en barca recogiendo las limosnas para el templo, en definitiva, un maravilloso espectáculo.
La fotografía que hoy comparto es la visión del mercado desde el bote en el cual realizamos la visita. Os aseguro que si el espectáculo bullicioso de este canal nos dejó totalmente abrumados, la paz del resto de canales por los que transcurrimos plácidamente viendo el quehacer diario de los habitantes del pueblo, fue un regalo para los sentidos.


martes, 29 de septiembre de 2015

SON LAS FOTOGRAFÍAS DE MIS VIAJES. Yereván. Armenia

Recién aterrizada de mi último viaje, quiero compartir con vosotros mis primeras sensaciones. Viajar a Armenia no puede dejar indiferente a nadie. Es un país espectacular, intenso, emocional. Su orografía no es más que el fiel reflejo del carácter y la fortaleza del pueblo que lo habita desde hace miles de años.
La Armenia actual ocupa sólo un diez por ciento del territorio que antaño le perteneció. Es lo que los armenios llaman la Gran Armenia, territorio que se extendía desde el Mar Negro hasta el Mar Caspio. Dividida posteriormente entre el Imperio Otomano y el Imperio ruso, sufrió en 1915 (justo este año se celebra el centenario) un genocidio de manos de los otomanos en el que fueron asesinados más de un millón y medio de armenios. La mayoría de los supervivientes a la masacre se dispersaron por todo el mundo a través de Siria y Líbano, en lo que se denomina la diáspora. En la actualidad la población de Armenia es de 3 millones de habitantes. Imaginad, pues, la magnitud del genocidio.
El pueblo armenio es un pueblo orgulloso de su identidad, ama a su tierra y a su patria por encima de todo y siente su patriotismo incluso cuando vive en el extranjero. Su sentimiento hacia los armenios que vivien en la provincia autónoma de Nagorno-Karabaj hace que no tengan ningún inconveniente en dedicar esfuerzos a que esta província pueda vivir en paz y decidir su futuro.
En nuestro viaje hemos podido comprobar los múltiples actos que se celebran para conmemorar el holocausto armenio y, también, la ignorancia de gran parte de occidente de esa masacre. Si el holocausto judío en manos de los nazis es mundialmente conocido, el de los armenios en manos de los turcos ha quedado sin reconocer. Baste decir que el Papa Francisco ofició una misa hace poco para reconocer oficialmente el holocausto armenio y ha tenido como consecuencia unas tensas relaciones entre el Vaticano y Turquía. Los turcos nunca han querido reconocer el genocidio, a pesar de que los armenios eran ciudadanos del imperio otomano, claro que con diferencias notables, la principal que Armenia fue el primer estado del mundo en adoptar la religión cristiana y los turcos les querían imponer el Islam. Además los armenios eran un pueblo muy culto y muy comerciante, lo que incomodaba a los turcos en sus transacciones comerciales.
La fotografía que hoy comparto es un homenaje al pueblo armenio que sufrió la masacre. Se trata del Memorial del Genocidio que se encuentra en la capital, Yereván. Cada mes de abril, miles de armenios visitan este lugar y depositan millones de flores para recordar que su pueblo fue torturado y asesinado por aquéllos que debían protegerles. El Museo del Genocidio, que se encuentra en ese mismo lugar, da testimonio gráfico de la barbarie que niños, mujeres, ancianos, hombres, en definitiva un pueblo, tuvo que sufrir en los asesinatos masivos, torturas o en la diáspora. Sus descendientes recuerdan la muerte de sus abuelos, de sus padres y de sus amigos como su fuera la suya propia.