El Museo más
visitado de Escandinavia es el Museo Vasa de Estocolmo. Se trata de un museo
inusual, exótico, cuanto menos, ya que en su interior alberga solamente una pieza: un velero y
los restos de su naufragio.
Pero no se
trata de un velero cualquiera, sino del único navío del siglo XVII, el Vasa, que ha
llegado casi intacto a nuestros días, y no sin sufrir una azarosa vida plagada de
avatares.
El barco, de
cuyo nombre deriva el museo, fue diseñado como buque de guerra de la armada
sueca en la época del Rey Gustavo Adolfo II Vasa. Llamado a convertirse en el
emblema de la flota de guerra sueca fue concebido por los ingenieros navales
más famosos de la época, que le confirieron una estética y funcionalidad acorde
con la misión que debía desempeñar en el mar. Pero el rey no estuvo de acuerdo con el diseño y realizó diversas modificaciones en la estructura del navío con el fin de
ampliar el número de cañones y alzarlos más sobre la superficie del mar.
El cambio en
los planos hizo que los constructores e ingenieros tuvieran que ideárselas para
compensar estas modificaciones y garantizar la estabilidad del buque. El acto
inaugural, frente a los más importantes prohombres de Suecia, se produjo en
1628. El buque no llegó a navegar más de trescientos metros, hundiéndose en las
gélidas aguas del Báltico con toda su tripulación, de la que fallecieron al
menos 30 personas.
Tras
trescientos años hundido, en 1961 fue reflotado y llevado a su actual
emplazamiento, aunque se expuso al aire libre. El gobierno sueco decidió años
después que debía adoptar medidas para evitar el deterioro del buque y
construir un museo para albergarlo definitivamente.






